La llegada de los Magos de Oriente trae consigo algunos alimentos y golosinas que hacen de la Epifanía algo especial. El Roscón es el dulce más consumido del día, acompañando nuestros menús y dándole un toque especial. Pero ésta no es la única golosina de la que vamos a disfrutar.
Como seguro que la mayoría de nosotros no nos hemos portado del todo bien a lo largo del año, los Reyes dejarán junto a nuestros regalos un poco de carbón de azúcar. Se supone que este obsequio es símbolo de castigo y reproche, sin embargo, cuando probamos su dulce sabor, es fácil olvidarse de nuestras pequeñas travesuras.
Costumbre de larga tradición.
Regalar carbón es una costumbre muy antigua. Surge principalmente de la figura de los Reyes Magos. Ellos obsequiaban a los niños con regalos y, si éstos no se habían portado bien, recibían carbón en su lugar.
En un primer momento los obsequios se limitaban a necesidades de la vida cotidiana, pero el carbón ya estaba presente: Melchor se encargaba de regalar ropa o zapatos; Gaspar repartía golosinas, requesón, miel o frutos secos y Baltasar cumplía la función de 'malo' del grupo, castigando a los niños que se habían portado mal, dejándoles carbón, leña o piedras. La tradición en España conserva sólo el carbón, hecho de azúcar y con apetecible sabor.




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